cuento, relato

Ver llover

Se acomodó en su sillón más cómodo junto a la amplia ventana que daba a la terraza. Estaba lloviendo a cántaros y el rítmico sonido del agua golpeaba fuertemente la ventana. El ligero frío refrescante que trae consigo la lluvia y la humedad se le colaban por los huesos. Se dejaba acariciar y envolver por ellos, completamente rendida al momento.

A través de la ventana, aún en medio de la oscuridad de la noche, podía alcanzar a ver las ramas de los flamboyanes de la acera de enfrente danzando con el aire, a sus hojas empapadas escurriéndose, a sus flores naranja intenso aferrándose con tenacidad para no caer al suelo. Al día siguiente, el aire estaría impregnado del aroma a tierra mojada, el cielo despejado y caluroso. Sonrío, envolviéndose en su cobija, era, realmente, un lugar maravilloso.

Despertó en el sillón junto a la ventana. No se había dado cuenta en qué momento se quedó dormida. Tardó un momento en recordar donde estaba. Se asomó una vez más a la ventana, como para terminarse de convencer. Afuera, en un suelo seco y arenoso un par de plantas tercas seguían intentando sobrevivir, a lo lejos, ningún árbol se alcanzaba a ver. Una ligera lágrima se asomó con nostalgia y se dirigió a la cama.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s