relato

Un corazón en paz, florece incluso solo

Algún vez mi corazón se sintió como un desierto árido, seco, hostil. El amor dejo de lloverle, la brisa del cariño no sopló más. La soledad, empezó a enraizarse en lo más profundo.

Me volví a conocer a mi misma y me encantó la mujer en qué me había convertido: resiliente, fuerte, segura, alegre. Reaprendí a amarme y entonces, mi corazón floreció.

Cuando me conociste, ya corría en mí la autoestima como ríos caudalosos y cascadas intempestuosas, flores de todas las formas y colores adornaban el brillo que traslucían mis ojos.

Llegaste en el momento preciso y juntos, nuestros corazones siguieron y siguen floreciendo, cada vez están más frondosos, más llenos de luz y amor.

Me llena de alegría y emoción, saber el ejemplo que le estamos dando a nuestra criatura sobre conocerse, amarse, respetarse y compartirse.

Hoy no es un día en que celebremos nada, pero para mi, cada día a tu lado es maravilloso. TE AMO.

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