reflexión, relato

Valentina

Mas retiro mi rostro de tus ojos

porque ya no podré pensar una palabra

que no habite tu nombre,

y porque surges hasta del silencio

– Alí Chumacero

Te miro a los ojos y a veces aún no puedo creer el milagro de tu vida, de tu existencia que tierna y pequeña reposa tranquilamente entre mis brazos sin mayor preocupación que saberse cuidada y amada.

Miro hacía atrás, al fin de semana que cambió nuestras vidas y me parece increíble.

Ese día, queriendonos escapar de la vida en medio de una pandemia, nos encerramos en una cabaña de un pueblito mágico y un poema aprendido hace mucho regresó a mi mente. Ahora entiendo, Valentina, que cada palabra que piense habrá de habitar tu nombre, que aún cuándo este en silencio, tu surgirás en mi mente y mi corazón.

Es maravilloso como todo se conjuntó en el instante preciso y exacto para llegaras al mundo, un poco antes de lo esperado, una tumultosa noche de Marzo.

Viniste a multiplicarnos el amor, a completar nuestra familia, a enseñarnos a vivir un cariño incondicional, que todo lo abarca, que todo lo puede.

Gracias, gracias, amorcito mío de mi vida, mijita preciosa, por escogernos como tus padres.

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