relato

Odonata

Tal vez alguna vez le dijeron que vivía en las nubes, que parecía haber un mundo más allá de sus ojos, habitado solo por ella y sus sueños, un mundo lleno de pajaros volando ruidosa y libremente.

“La libertad del ave, para elegir mi camino” rezaba una oración de antaño tantas veces repetida en su juventud.

Pero ella, ella no tiene pájaros en la cabeza, tiene libélulas.d0f08d79-ebeb-42f2-8279-7200f1011178
Libélulas, ellas fueron las primeras de su tipo en aprender a volar, han sido testigos mudas y observantes del flujo cambiante del mundo: desde los dinosaurios que alguna vez gobernaron y aterrorizaron la Tierra, hasta nuestros tiempos de catástrofes y cambios climáticos.

Resilientes, cazadoras, coloridas. Libélulas.

Incomprendidas, temidas, cazadas. Libélulas.

Sus alas las han liberado, llevado a recorrer el mundo. Siempre han preferido vivir cerca de la tranquilidad y calma que da el agua.

¿Cómo no sentirme identificada con ellas?

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