poesía

A Gloria

Te conocí a segundas voces,

por lo que otros me hablaban de ti.

 

Desde un inicio,

aunque yo en esos momentos no supiera nombrarlo,

sentí como si me tironearas fuertemente la sangre.

 

Ahora lo entiendo,

fue como si silenciosamente,

al regresar tu a la tierra

y yo llegar a la luz de la vida,

tu magia me hubiera tocado,

insuflado tu esencia.

 

Te conocí a primera voz

cuando tus letras llegaron a mis manos

y me permití ver la vida a través de tus ojos,

inundarme de ti,

de tu poesía,

de tu corazón vivo a través de esos papeles

que ahora atesoro tanto.

 

Por un instante me sentí un poco menos sola

y me entendí un poco más.

 

No llevo tus apellidos,

pero que adecuados los siento:

“Ramos”, como las aromáticas flores

que iluminan a veces mis mañanas,

“Cupido” como esa criatura mitológica

a la que le temo y a la vez ansió su encuentro.

 

Ahora sé que me acompañas bisabuela,

que me has acompañado y guiado siempre.

Gracias, Shall we meet again.

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