poesía

Tristeza, mi vieja amiga

Conozco a la tristeza

y ni le temo,

ni le huyo.

 

Somos más bien viejas amigas,

nos conocemos,

nos respetamos.

 

Desde que la conozco ha estado en mi vida,

a veces,

por periodos más prolongados que otros

pero nunca permanente.

 

Viene y se va como el viento

a veces apenas haciendo un murmullo

entre las hojas

y a veces arrancando

los árboles desde raíz.

 

La recibo con una sonrisa en los labios

y una entrega

total,

absoluta.

 

La vivo y me fortalece.

 

Y cuando se va,

me invade una calma

con mirada de cielo claro y despejado.

 

La tristeza,

esa pasajera esporádica y permanente

en la embarcación de mi vida,

pero sin olvidar que siempre,

el timón lo llevo yo.

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3 comentarios en “Tristeza, mi vieja amiga”

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