reflexión, relato

Mi cuento no tiene víctimas ni villanos

A veces, muchas veces, en los cuentos de nuestra vida no hay villanos ni víctimas, y el mío no es la excepción. Solo hay perspectivas diferentes, sueños que llevan por caminos cada vez más alejados y cumbres más escarpadas. A veces, lo que más duele no es lo que paso, sino lo que no, lo que se quedó en una idea sin aterrizar, en un sueño sin cumplir. Tantos “quizás” que flotarán por siempre en el aire sin caer a la tierra jamás, sin aterrizar y echar raíces.

Incluso cuando los he odiado y maldecido, cuando hube llorado en brazos de mi hermana toda la noche, cuando bebí intentando entumecer el dolor, aún en esos momentos no fueron nunca villanos, aún cuando en su momento creí que si. Y no lo fueron, porque fui yo la que escogió compartir un tiempo de mi vida y de mi corazón con ellos. Y si al final la decisión no fue la correcta, si fue mía, y solo yo he de asumir sus consecuencias, ser responsable de mis actos también incluye mis decisiones, lo entiendo ahora.

No siempre lo entendí, quiero pensar que estas reflexiones van de la mano con la edad. Porque en definitiva ya no soy la adolescente tímida e insegura que le mandaba notas de amor al rebelde que llegaba a la prepa en una moto pero que nunca se atrevió a hablarle (Ernesto si lees esto HOLA), ni la recién graduada de la universidad que creía ciegamente promesas de amor eterno.

E incluso cuando he sido yo a la que le han puesto un corazón en las manos e implorado que lo cuide como a lo más valioso que haya tenido jamás, que lo atesore, he sido yo la que no ha sabido cuidarlo y se me ha terminado cayendo estrepitosamente de las manos. He experimentado la culpa y el arrepentimiento, me he visto reflejada en ojos humedecidos por lágrimas que hube causado yo, no soy una villana, solo soy humana.

Toda experiencia es al fin y cabo un aprendizaje. Y yo, yo no le guardo rencor a nadie de mi pasado, ya no. Porque si me dejaron ir de sus vidas, o si yo hice lo propio, se que fue para permitir que cosas mejores llegaran: experiencias, lugares, personas. Porque en cada tropiezo descubrí que pese a las caídas y las lágrimas, siempre puedo volver a levantarme, siempre habré de volver a levantarme. Porque nada me intimida, nada me quiebra, ya no.

Le digo hola a la vida, me le quedo mirándola de frente, a los ojos y sin titubeos y le digo: “Venga”.

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Love is figuring out all the kind of sweetness we deserve

and when someone shows up

saying they will provide it as you do

but their actions seems to break you

rather than build you

love is knowing who to choose

Rupi Kaur

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