relato

Esta cama donde ya no me habitas

¿Sabes? Es en las noches cuando más me haces falta, en esta cama donde ya no me habitas. No importa las cobijas que me eche encima, ninguna abriga tanto como antes lo hicieron tus brazos.

Esos mismos brazos a los que me aferré por última vez una tarde de invierno, en la que no estaba lista para decirte adiós pero aún así lo hice.

Te dejé ir, y aunque sé que fue por mi bien, por mi paz, no por eso me duele menos tú ausencia y el saberte existiendo sin mi.

Que te extraño, si, todos los días. Que te quiero conmigo de nuevo, absolutamente no.

Nos rompiste irreparablemente, nos llevaste a un punto de no retorno. Y con todo el dolor de mi corazón que aún te quiere, te estoy dejando ir.

Pero que sepas que soy fuerte, que estaré bien, que saldré de esta. Que un día por fin podré dormir sin abrazar tu almohada y llorar porque ya no huele a ti. Que un día dejaré de sentir este hueco en el estómago y este vacío en el pecho.

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