cuento, relato

Amnesia matutina

Días como esos eran los peores, Laura despertaba y no recordaba que el ya no estaba, que no estaría nunca más, que se había ido no solo de sus brazos, sino del mundo, en días como esos, al despertar y acercar su celular para ver la hora, sentía un nudo en el estómago de no ver un mensaje suyo de “Buenos días luz de mi vida”, entonces recordaba que el ya no existía, y el nudo se hacía grande y parecía devorarla por completo, temblaba aunque viviera en un lugar de clima caluroso y humedo, temblaba y no conseguía encontrar las fuerzas para pararse de la cama.

¿Porque tenía que despertar sin saber de inmediato que él ya no estaba? Que nunca mas al despertar se encontraría con su rostro contemplándola, sonriendo y acercando su mano a su cara para apartar su siempre rebelde cabello y poderle dar los buenos días. Le daban ganas de rendirse a su dolor y dejar que la consumiera por completo.

Entonces Laura se recordaba: “No, debo vivir, se lo prometí“. Y juntando toda su voluntad, se levantaba, dispuesta a enfrentar un día más sin él, un día menos para volver a verlo. Esa esperanza era suficiente para seguir.

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