cuento, reflexión, relato

No voy a dejar que desaparezcas

Solo fui capaz de mantener la entereza hasta cruzar el umbral de mi hogar. Una vez hube echado la llave, me deje en la oscuridad caer al piso y me solté a llorar, a llorarlo.

Lo primero que vino a mi mente fue la frase de Carlos Ruiz Zafón: “Existimos mientras alguien nos recuerde”. La maravillosa película Coco, le da un nuevo sentido a esta frase, porque plantea que la verdadera muerte se da, no al fallecer, sino en el más allá, cuando ya todos te olvidaron.

No voy a dejar que desaparezcas” grité en la oscuridad, mi amada perrita se acerco a mi y yo la abracé fuerte. Deje de tratar de contenerme y lloré toda la nostalgia que tenía atravesada en el pecho.

Escarbé en mi memoria y traje a flote su rostro y se vinieron en tropel todos los recuerdos de los momentos vividos juntos. Todos, congelados para siempre en 24 años de vida. “No voy a dejar que desaparezcas” repetí.

Era tan injusto, alguien una vez decidió acabar con su vida, solo porque vivió abiertamente amando a su mismo sexo.

“No quiero dejar de extrañarte nunca” dije entre suspiros, mientras las últimas lágrimas escurrían por mi rostro.

Siempre te recordaré, te lo prometo, siempre mantendré vivo tu recuerdo” agregué a modo de despedida, y pude por fin, ponerme de pie, dispuesta a seguir viviendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s