relato

Pudiste más tú que mis tristezas 

“Pudiste más tú que mis tristezas” me dijo, regalándome una de las sonrisas más sinceras y hermosas que he visto en mi vida. Estábamos desnudos y acostados en la cama mirándonos a los ojos, aún llenos del sudor y el olor el uno del otro, entonces me acerco aún más a él y envolviéndome a un cálido abrazo, se dedicó a acariciar delicadamente mi piel “estás tan suave y tersa, me fascinas” me dijo. Su voz musical se escuchaba en ese tono de relajación que solo se alcanza después de haber explotado de placer.

Mi piel bajo el tacto de sus manos se sentía mágica. Mi noche, que se imaginaba llena de instinto y deseo, culminó llena de ternura y confidencias. 

El recuerdo de esa noche, quedará atesorado por siempre en mi memoria: ron, risas, confesiones, consejos y sobre todo, la sensación de estar entre sus brazos. 

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