cuento, relato

La memoria de esa noche

Lo primero que vi al despertar fue su cabello, que mas largo, lacio y oscuro que el mío, le caía desordenado sobre la espalda. Una sonrisa cubrió por completo mi rostro al recordar los momentos tan espontáneos vividos entre sus brazos apenas hace unas horas.

Reviví en mi mente el instante en que me besó con la implacable seguridad de que lo besaría de regreso en lugar de cachetearlo y como al quitarle la camisa descubrí un torso lleno de tatuajes “Un día me tienes que contar las historias detras de todos ellos” le dije, sabiendo que en realidad, quien sabe si algún día volvería a verlo.

Aún dormía pero me aventuré a rozar muy levemente la piel oscura de sus brazos fuertes con mis manos. Se dio la vuelta y poco después abrio los ojos, sonriendo al mismo tiempo “Buenos días” me dijo, mientras movía las cobijas que nos cubrían con el único próposito de poder contemplar a la luz del día mi cuerpo desnudo, me lleno de halagos y encomios llenos de sinceridad y admiración mientras con sus manos de músico, lo recorría con mucha ternura y destreza.

Mas tarde partió, de regreso a su vida y yo a la mía. Él se fue, pero la memoria de esa noche vivirá para siempre. Y las historias detrás de sus tatuajes, esa quizas no las averigüe nunca.

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