relato

Su mirada cambia cuando la nombra

Su mirada cambia cuando la nombra, un brillo especial ilumina sus ojos y sonríe sin darse cuenta. Casi nunca se lo dice, pero la quiere, vaya que la quiere. Le encanta caminar con ella de la mano, y a veces, de la nada, la detiene solo para voltear a verla y darle un tierno beso en la mano de la que la lleva.

“Me hace sentir que nada me falta” le confesó un día a su mejor amigo, y este, riendo y molestándolo, en esa manera que tienen los hombres de decirse sin palabras que se quieren, le dijo “Vaya, te hemos perdido” y después agrego claro “Me da gusto por ti”.

“No me importa perderme si de repente me encuentro entre sus brazos” pensó sonriendo. Había días, en que todavía se sorprendía al despertar y sentir a su lado la cálida y suave piel de la mujer que tanto quería, entonces la acercaba aun mas a si y la abrazaba fuerte, tan fuerte que a veces la despertaba y ella medio dormida aún le sonreía diciendo “Buenos días muñeco”.

Eso era felicidad y el la había encontrado.

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