cuento, relato

Reencuentro

Se que no lo notaste, pero el día que te conocí estaba nerviosa, es solo que lo disimulé muy bien. “Se siempre tu misma” me repetí en mi mente, y mi ritmo cardíaco volvió a la normalidad.

Lo primero que noté fue tu sonrisa, te veías tan cómodo y seguro de ti mismo, me abriste la puerta y sonreíste y yo no pude evitar sino sonreírte también. Compartimos un café mientras la plática fluía, descubrimos muchas más cosas en común de las que hubiéramos imaginado y cuando llego la hora de despedirnos ninguno quería decir adiós. Nos dimos un abrazo sincero y un beso en la mejilla y prometimos volver a vernos.

Poco más de dos semanas han pasado desde entonces ¿Puedes creerlo? Y tantos momentos tenemos ya para atesorar en nuestras memorias, el anhelo de mi corazón me susurra que todavía nos faltan muchos más.

El día del reencuentro, yo te estaba esperando de pie mientras te buscaba ansiosa con la mirada, pero tu llegaste por mi espalda y me abrazaste, me sorprendí y di un pequeño brinco “No te asustes nena” me dijiste casi riendo al oído y me diste un breve beso en el cuello. Me di media vuelta para poder mirarte a los ojos, me sentía completamente feliz. Tomaste mi mano y me llevaste a explorar tu ciudad. Nunca habíamos caminado así, de la mano, con los dedos entrelazados, se sentía tan bien, tan correcto.

A medio camino a tu auto ya no pudiste contener las ganas que tenías de besarme, y sin previo aviso tomaste mi rostro entre tus manos en una especie de bienvenida que hizo que por mi mente pasarán pensamientos del estilo de “Bueno, siempre puedo cambiar mi código postal para poder besarlo así todos los días”.

Me di cuenta cuanto te había extrañado, la calidez de tu piel, tu olor, la ternura de tus ojos verdes. Fui consciente de que esta vez, la despedida sería más difícil.

Nos intercambiamos libros, en una especie de propuesta para conocernos mejor “Estoy seguro que con este libro iniciarás una gran aventura que te acercará más a mi” La idea me pareció maravillosa, la propuesta tentadora, el futuro esperanzador.

Tengo fe en que volveremos a vernos pronto. Guarda mi recuerdo mientras tanto, que yo acá, a casi 1000 km de distancia, te estoy extrañando.

1 comentario en “Reencuentro”

  1. Hace poco tuve un “reencuentro” con un recuerdo en un lugar, y me dio por escribir esto:

    Al paso de una semana atrás, recordó que las formas caprichosas que tiene el destino lo hicieron volver justo al lugar donde la había conocido.

    No era el mismo día en que sus miradas se encontraron ahí, había distancias entre una data y otra, pero si era el mismo día en el que meses después le clavaría la daga que más duele al de sístole y diástole: la del rechazo.

    Por su mente, pues, no pasaba que aquél mismo fatídico día de marzo, exactamente un año después, en ese mismo lugar se encontraría departiendo al son de copas, luces, humo y sonrisas, e inconscientemente, caminó los mismos pasos que sus recuerdos le dijeron que había dado al son de aquellas manos en ese mismo lugar.

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