cuento, reflexión, relato

Tiempo Detenido

En la vida hay momentos en los que el tiempo se detiene, como conocerlo, como besarlo por primera vez.

La suerte encontró a la casualidad, y yo, yo lo encontré a él. He aprendido a no cuestionarme los porqués, a no desmenuzar todas las circunstancias de las sendas de la vida, todo lo que importa, es que, en el momento justo, nuestros caminos se cruzaron.

Recrear sus facciones en mi mente es otra forma de acariciarlo. Cierro los ojos y hago uso de los dotes de mi memoria para volver a ver sus ojos, las líneas de expresión alrededor de ellos, su encantadora sonrisa, los matices en su voz cuando habla, el tacto de sus manos al tocarme.

Su mirada tenía el poder de derretir los témpanos de hielo de mi corazón. El me mira como miro yo el café todas las mañanas: con deseo, ansias, antojo y felicidad. Su mirada me pone nerviosa, pero me gusta. La chispa que nace en sus ojos ilumina mis sentidos.

El me hace estremecer, desde adentro, desde el alma. Pero esta vez no huiré. Esta vez, mejor abandonaré mis miedos y saltaré al vacío porque se que abajo me esperan sus brazos.

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