cuento, relato

Decir tu nombre en voz alta

Quiero concentrarme, pero no puedo. Empiezo a ordenar mis pendientes de la semana y se me filtra tu sonrisa en los pensamientos. Trato de controlar el rubor que empieza a subir por mis mejillas cuando saltan en mi mente los vividos recuerdos creados apenas hace unas horas entre tus brazos.

Se me cuela la calidez de ese abrazo que pretendía ser de despedida, la espontaneidad del beso que surgió cuando nuestros labios estuvieron tan cerca que no pudieron resistir la tentación de saborearse, la avidez de nuestras manos por explorar la textura desconocida de nuestra piel.

Quiero concentrarme, pero no puedo. Y entonces, me rindo a los recuerdos, los saboreo, los atesoro, me muerdo los labios mientras lo recreo con los ojos cerrados y la respiración entrecortada. ¿Que hacer ahora que te encuentras tan lejos? ¿Donde encontraré consuelo si mis manos anhelan volver a tocarte, si mis labios quieren probar de nuevo la dulzura de los tuyos? Lo único que me queda es decir tu nombre en voz alta, decirlo en voz alta, y sentirte, acaso, un poco menos lejano.

2 comentarios en “Decir tu nombre en voz alta”

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