cuento, reflexión, relato

Diferencias irrevocables

Él la miraba con los ojos llenos de esperanza y de promesas mientras le tomaba la mano y le susurraba con una sinceridad apremiante que era lo mejor que le había pasado en la vida.

Ella no pudo evitar sentir una punzada de culpabilidad situada en la boca del estómago. ¿Como podía decirle que había adorado desvestirlo y arrojarse a sus brazos fuertes pero que su corazón tenía demasiados muros, demasiados caminos intrincados para alcanzarlo?.

Le sonrío tenuemente y apretando su mano le dijo que era tan dulce y tan tierno que todo lo que quería era sentirse abrazada por el el resto de la noche. Se había vuelto experta en las evasivas. Sabía que en algún momento tendría que hablar con el. Pero no, no ahora por favor, solo quería alargar la dicha de sentirse como se sentía.

No quería perderlo, pero con amargura admitió para si misma que tarde o temprano sucedería, porque ella, con el corazón roto, no podía permitirse amarlo.

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