cuento, relato

De la incertidumbre a la certeza

Te lo dije con el corazón en la mano y algunas lágrimas en los ojos. Las manos me temblaban amenazando con derramar el dulce y suave vino de mi copa, así que me lo bebí de un trago, su calidez se deslizo por mi garganta atenuando levemente el nudo en mis entrañas. Sentí la desesperante necesidad de otra copa pero me contuve.

Te lo dije y sentí la liberación de enfrentar la incertidumbre. Te lo dije y en tus ojos vi la respuesta que ya hacia tiempo mi alma sospechaba.

“Al menos ahora lo sé” me decía a mi misma mientras trataba de aprisionar lágrimas en mis ojos y de dibujar una tenue sonrisa en mi rostro.

Al marcharte me quede unos segundos apoyada en el marco de la puerta, viendo tu silueta alejarse entre la oscuridad de la noche y las gotas que el cielo empezaba a arrojar sobre la tierra. Quería que voltearas un instante a mirar mi rostro, pero no lo hiciste. Y entonces cerré la puerta.

3 comentarios en “De la incertidumbre a la certeza”

  1. Justo de eso hablaba con mis compañeros (un pequeño círculo de escritores en el que estoy) el día de hoy: ¿realmente existe la incertidumbre? ¿Preferimos la idea de su existencia a la certidumbre de algo que no queremos ver? Creo que en este texto plasmas muy bien la respuesta a la que, al menos yo, llegué: no existe tan cosa como la incertidumbre, solo una certidumbre postergada, que negamos. “sentí la liberación de enfrentar la incertidumbre. Te lo dije y en tus ojos vi la respuesta que ya hacia tiempo mi alma sospechaba.” Ahí no hay ninguna incertidumbre (sí la hay, pero no en esencia, porque ya lo sospecha), y esa es la respuesta.

    1. Tal vez la certeza solo confirma lo que se sospecha, lo que se intuye, para que ya no te queden dudas.
      Muchas gracias por leerme y por tus comentarios. Que genial estar en un círculo de escritores.

      1. Somos newbies sin formación que intentos hacernos oficio en esto de escribir >.< y sí, es muy divertido y enriquecedor. Y tienes razón, las certezas no sólo se eluden, también nos caen encima y nos quitan las sospechas.

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