cuento, relato

De aromas y elevadores

El elevador había quedado impregnado en su perfume. No cabía duda, ella había estado ahí hacía solo un par de minutos.

Si el destino no fuera tan caprichoso, tal vez se hubieran topado. Las puertas se habrían abierto y él le habría sonreido con tímidez, ella tal vez le habría sonreido en respuesta, y ¡Vaya que tenía una hermosa sonrisa! Tal vez por fin se hubiera animado a invitarla a salir, mientras su perfume encerrado en ese espacio limitado inundaba sus sentidos.

Pero no se habían topado, él estaba solo en ese elevador que lentamente lo regresaba al lobby… y a la realidad sin ella. Solo el recuerdo de su perfume quedaba en ese espacio, y en su corazón.

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