cuento, relato

Ese día traía delineador morado

Lo recuerdo claramente a pesar de que ha pasado casi una década. Tenía yo por aquel entonces 17 años y mi último año de preparatoria estaba empezando. Mi mejor amiga y yo habíamos tomado rumbos separados, académicamente hablando, pues hasta la fecha seguimos siendo mejores amigas, yo empezaba físico-matemático y ella químico-biólogo. Pero era la primera semana y ambas, tímidas por naturaleza, aún no habíamos conocido a todos nuestros nuevos compañeros, así que seguíamos pasando los recesos juntas.

Y ahí estábamos, sentadas en unas bancas rojas a la sombra de alguno de los muchos árboles del patio secundario entre los edificios de secundaria y prepa, platicando, aún recuerdo, sobre como Disney alteraba de sobremanera las historias originales en sus películas. Digo, no es lo mismo eliminar que hubo dos bailes más antes de que la Cenicienta conociera al príncipe, que inventar que Hércules es hijo de Era y no un semi-Dios odiado por ella.

Ese día yo traía delineador morado y el cabello recogido en una sencilla cola alta, lo recuerdo claramente porque en ese entonces casi nunca me maquillaba y ese día me había “atrevido” a probar ese color. Entonces a media plática, se acerca un chavo que había visto yo varias veces de lejos y pensado lo lindo que se veía, a querer conocerme.

Lo he intentado y nunca he logrado recordar como exactamente se presentó, si me dijo su nombre primero o en que salón iba, si busco una excusa o solo llego a decir hola. Pero recuerdo claramente el delineador morado y el reloj en forma de cruz  colgado al cuello que traía ese día, porque es así, no tengo idea.

Al final de esa semana me confesó que llevaba desde el semestre anterior tratando de hablarme pero que siempre se había acobardado al final y que las vacaciones de verano habían sido una tortura para el pensando que podría yo conocer a alguien más. Pobre iluso, todos los hombres que conocí esas vacaciones eran los de mis libros. Me dijo también que había ido todos los días de la semana de exámenes finales tratando de verme a pesar de haberlos exentado todos, pero nunca me vio, yo también los había exentado todos.

Así que no perdió el tiempo y en la primera cita me dio un enorme ramo de rosas y se convirtió en mi primer amor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s