cuento, relato

Mujeres que corren con lobos

Me desperté extrañamente cansada. Por lo general, así durmiera solo un par de horas, despertaba dispuesta a empezar un día más. Pero ese día no, ese día era diferente. Me incorporé sentándome en un borde de la cama y volteé a ver mi reloj. Era tarde, mi alarma no había sonado y yo no sabía porque ¿Había revisado la noche anterior que estuviera bien puesta? No lograba recordarlo. Estaba segura que me había quedado dormida temprano, una taza de té, unos capítulos más a la novela en turno y el sueño había llegado a mí.

Decidí que no podía seguir tratando de entenderlo, se me haría tarde, y como siempre, tenía muchas cosas que hacer. No fue hasta que me paré de la cama que lo note. Tenía los pies sucios, como si hubiera estado caminando por un jardín a la hora del rocío.

Entonces recordé, esa noche había soñado, y hacía mucho que no soñaba nada nunca, que corría por un bosque como danzando a la luz de la luna, en mi sueño, corría con lobos.

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