cuento, relato

De las memorias solo atesoramos lo sublime

Empecé a desnudarla lentamente, con la paciencia de quien atesora cada centímetro de su perfumada piel dorada, de quien saborea el esperado momento de volver a tenerla. Sería la última vez que la tendría así, mía y entre mis brazos y ella lo sabía. Tal vez por eso unas lagrimas resbalaron por sus mejillas y… Sigue leyendo De las memorias solo atesoramos lo sublime