cuento, relato

Bañandome

El agua cálida de la regadera caía constante sobre mi piel desnuda como acariciándola. Cerré los ojos imaginando que eras tú deslizando tus dedos por mi cuello y mis hombros, bajando lentamente hacia mi espalda y sujetándome de la cintura, acercándome a ti.

Rocé mis labios con un par de dedos, imaginando que eran los tuyos pintado una sonrisa en mi rostro de esas que solo aparecen en la luz de tu presencia. La nostalgia libero de mis ojos un par de lágrimas y yo las dejé salir con la libertad de quien te extraña tanto.

Las gotas de agua seguían tocándome, humedeciendo mis cabellos, lavando como siempre, de mi cuerpo el jabón y de mi alma las dudas y temores de una mujer a veces insegura pero siempre enamorada.

Allí en la calidez y refugio del agua, te sentí menos lejano. A ti, que estas tan lejos de mis manos y tan cerca de mis pensamientos. A ti que se con la fe que me da la honestidad de tu mirada y la esperanzadora promesa del reencuentro, que volverás a mí.

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