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Estómago

Tenía un “Te extraño” atorado fuertemente en la garganta y no había manera de sacármelo.
Bien sabía que no podía, pero sobre todo, que no debía llamarte ni con el pensamiento, me lo había prometido. Y al contrario de ti, yo si cumplo mis promesas.
Así que me tragué mi “Te extraño” y se me fue al estómago. A ese lugar tan conectado a mis emociones que cuando me di cuenta que te amaba, se estremeció de alegría y cuando te marchaste de mi vida elimino mis ganas de comer por varios días, esas que tanto me caracterizan de antojadiza, de fan de los carbohidratos y los chocolates, esas.
Por un momento mis ojos quieren dejar traslucir la tristeza que opaca mi corazón, pero me impongo esa fortaleza que siempre me ha caracterizado, volteó a ver mi humeante taza de café y una tenue sonrisa se dibuja en mi rostro.
Un trago más y tal vez te extrañe un poco menos.

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